jueves, 8 de julio de 2010

Guerra

Que me ha dicho mi sargento que si podemos hacer un apaño con las horas.
No, no. Que lo cubro yo. Que él va a faltar unos días, pero que yo trabajo doble y ya está.
Bueno, preferiría no contarle.
Tiene usted razón, pero que conste que yo todo esto no se lo he dicho. A saber, brevemente: Esta mañana hemos ido donde las chabolas que venden mierda. Droga, sí, eso. Allí, rebuscando, hemos encontrado un chamizo de ladrillo. Y allí, encerrada, una cría desnuda, toda sucia, muerta de hambre. Retrasada, autista, o yo qué sé. Autista pone; pues autista. Y el hijoputa del padre... Sí, lo que sea. El padre va y dice que la tenían ahí porque daba mucha guerra.
Cuando se han llevado a la chavala me he encontrado con el sargento llorando en un rincón. No, el otro, Peláez. Sí, ya sé que es un bestia, pero lloraba el hombre. Y me ha explicado que estuvo en Kosovo, y que la guerra es otra cosa.
¿Cómo entonces?
Ah, eso. Sí. Que Peláez se queda allí unos días, dice. Ha cogido al padre de una mano, a la madre de la otra y se ha metido con ellos al chamizo. Y ha cerrado por dentro, sí.
Que les iba a explicar lo que es dar guerra.

7 comentarios:

  1. Precioso ver que alguien ponga a ésta gente bestia en su lugar.
    A un amigo que llevaba a cabo ésta práctica lo habíamos apodado :"El Secretario de Educación Pública".

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  2. Interesante el ejercicio técnico de narrar la historia a través de los reflejos de la misma. Me lo apunto.
    Un abrazo,
    PABLO GONZ

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  3. La parte terrible de la historia es tan terrible como real. El ejercicio es casi obligatorio. Creo que hay ciertos casos, como el de la venganza, el heroísmo, la justicia parcial... en los que es un sentimiento automático ponerse en el lugar del otro. No sé... a mí la historia me quitó el sueño.
    Gracias, Carlos y Pablo, por los comentarios.
    Un abrazo.
    P.

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  4. Llevó tiempo leyendo poco y comentando menos por falta de tiempo. Me falta mucho que leer pero precisaba felicitarte por la forma de narrar. Me ha parecido fantástica. Felicidades

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  5. Uff, me siento sobrecogida. Y la técnica muy bien utilizada.

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  6. La historia era sobrecogedora. Es, porque el otro día volví a oírla. Gracias por la visita. Ahora ya te he localizado y te he leído.
    Un saludo.
    P.

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