viernes, 17 de mayo de 2013
FFWD
FFWD
jueves, 14 de marzo de 2013
De muertes a extrañezas,
el Libro objeto
De muertes a extrañezas,
el Libro objeto
sábado, 29 de diciembre de 2012
Dalma tangencial
Dalma tangencial
jueves, 15 de noviembre de 2012
Inquilina
Inquilina
viernes, 17 de agosto de 2012
Instrucciones para resucitar
Instrucciones para resucitar
jueves, 31 de mayo de 2012
Ojalá
Ese maravilloso viaje que le habían prometido sus padres con la mirada fija en el suelo y la sonrisa de comer limón, Corfú; la garantía de unas gafas de sol enormes, diecisiete tarjetas que venían con las flores, una copia de la esquela, una foto en la cuna, el certificado, un suplemento semanal, instrucciones de una crema para el pecho, la ecografía y la amniocentesis; prospectos de yodo, prospectos de hierro, la factura de la clínica y la del hotel. Habitación individual. Todo eso sobre la mesa, en ese orden. Y la ventana. Y al otro lado de la ventana, nada de nada.
jueves, 10 de mayo de 2012
Montón

Ese maravilloso viaje que le habían prometido sus padres con la mirada fija en el suelo y la sonrisa de comer limón, Corfú; la garantía de unas gafas de sol enormes, diecisiete tarjetas que venían con las flores, una copia de la esquela, una foto en la cuna, el certificado, un suplemento semanal, instrucciones de una crema para el pecho, la ecografía y la amniocentesis; prospectos de yodo, prospectos de hierro, la factura de la clínica y la del hotel. Habitación individual. Todo eso sobre la mesa, en ese orden. Y la ventana. Y al otro lado de la ventana, nada de nada.
jueves, 3 de mayo de 2012
Stock
martes, 24 de abril de 2012
Allí
En un pueblo que se llamaba Visavis había dos casas enfrentadas. Dos puertas, doce ventanas, cientos de agujeros en las fachadas. Y una fuente en la calle. Mugía una vaca con hambre detrás de cada casa. También había dos teléfonos sonando para ver qué tal está el abuelo.
miércoles, 18 de abril de 2012
Ritual
miércoles, 21 de marzo de 2012
Caracola
Caracola
Surgió el tiburón de la caracola y arrancó la cabeza del niño que escuchaba el mar, tan real. Y luego, esa agonía rasposa del tiburón en el suelo de la cocina se vio interrumpida por un latigazo de pulpo, que brotó de la caracola para enrollarse alrededor del escualo y llevarlo de vuelta al fondo del mar, con las olas y la cabeza del niño.
Surgió el tiburón de la caracola y arrancó la cabeza del niño que escuchaba el mar, tan real. Y luego, esa agonía rasposa del tiburón en el suelo de la cocina se vio interrumpida por un latigazo de pulpo, que brotó de la caracola para enrollarse alrededor del escualo y llevarlo de vuelta al fondo del mar de la imaginación, con las olas y la cabeza del niño.
martes, 13 de marzo de 2012
Sus labores
Sus labores
viernes, 10 de febrero de 2012
Peluche
En el arcén de la autopista el hombre sostiene un peluche ensangrentado. Mira al cielo con pinta de querer subir. Con pinta de querer subir y partirle la cara a alguien.
jueves, 2 de febrero de 2012
Eugenesia
lunes, 16 de enero de 2012
Sana
Sana
domingo, 25 de diciembre de 2011
Propitaphium
Propitaphium
Si quisiera decir
de lo que fui,
es que ya no soy.
Y, no siendo,
¿qué diré?;
y ¿a quién?,
¿por qué?
Y, si no soy,
que digan otros.
¿Qué dirán?
¿De quién?,
si ya no soy...
ah, bien.
Y, si aun así,
hubiera algo que decir,
algo que fuera obvio,
indudable, destacable,
realmente notable,
es que siempre tuve las manos
bastante Pedrorena.
viernes, 9 de diciembre de 2011
Urgencia
Se me cruza un coche. La madre conduce histérica. En el asiento de atrás, la abuela, con el niño en brazos, me mira triste y tranquila. Sólo ella y yo sabemos que ya es tarde.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Escribe tu propio epitafio
jueves, 8 de septiembre de 2011
Receta
Me apetece re-publicar este micro, que mi amigo Alberto me permitió mostrar en su blog hace un tiempo. A Iván le gustó (y eso es muy bueno), así que ahí queda.
martes, 26 de julio de 2011
Requiem pro Amy Winehouse
La hija del taxista cantaba
con una voz que le dieron
y una fuerza que le puso.
Con el timbre del que sabe
que tropezar no es más
que parte de andar.
Por fumar le dio la tos,
por la farlopa, un yuyu;
por la keta, un mal rollo
y por el costo, esa manía
chunga de mirar al techo.
La hija del taxista tenía
choja para el buen vino
y costumbre para el peor;
y tenía los ojos capaces
de ver lo cierto de la vida,
y toda su mierda.
La hija del taxista
me hizo llorar
con su versión de Moody’s mood
igual que Nina con How it feels.
y,
al contrario que tú y que yo,
sabía, más o menos,
lo que iba a durar;
y eso la mataba,
o al revés.