jueves, 4 de septiembre de 2014
Alcanzar la madurez
Alcanzar la madurez
viernes, 23 de mayo de 2014
Annapurna cabrón
Annapurna cabrón
martes, 1 de abril de 2014
Taller de microrrelato
Taller de microrrelato
Día 10 de Abril, 19:30.
martes, 25 de febrero de 2014
Cosquillas en las cejas
Cosquillas en las cejas
Había un árbol junto al río. Y el río daba de beber al árbol. Y el árbol daba sombra al río. Y el río iba, poco a poco, erosionando el suelo bajo el árbol, y el árbol se inclinaba y sufría.
Y tú eres el río –dices.
Y tú eres el árbol –digo.
Una mierda.
Si no hubieras querido agua podrías haberme pedido peces, o cangrejos, o ir al cine, o acariciar el dorso de tu mano sin apretar. Pero te escondes detrás de una parábola judeomasónica para largarte con tus pies de chopo, con tu cuerpo de haya joven. Para dibujarme una culpa de ecosistema mal parido; para achacarme un daño hidrográfico de una confederación de mi estupidez, por quererte, por necesitarte.
Supongo que da igual lo que me llore encima, como si me meo -yo, río-; y que da igual que fluya lejos, al quinto coño, lo que me salga de dentro, disuelto, sin valor ya, sin opción de levantar una mano de agua y protestar; y decir que vale, que me aparto, que te dejo sitio, que te querré, pero menos, y que el resto me jodo.
La sombra –vaya mierda-; la sombra que me dabas, yo la quería. Tenerte siempre por encima, en lo que era tu sitio, más lista, más guapa, más mirándome recorrer tus pies y traerte cosas. No me pareció verte incómoda al principio. No creí que acabaras pensando que yo me apropiaba del suelo que te barría. ¿Es eso? ¿Una cuestión de propiedad? ¿Te imaginas muriendo porque no hay suelo?, ¿o es porque crees que el suelo ahora lo tengo yo? ¿Te he quitado tus amigos, tu familia, leer en el sofá con el pie descalzo sobre la mesa y una revista pegada en el talón? ¿Te he quitado la cara deformada de Ana Rosa Quintana de tu tobillo de árbol?
Tal vez piensas, en realidad, que yo era un viento del carajo que te soplaba las ramas y despeinaba las hojas. Que te doblaba el tronco y te hacía crujir los anillos. Los vientos son más de ir por ahí a su aire, levantando tejados y tirando postes. Tal vez prefieres que sea un viento de mierda, de ésos que se revuelven y te dan la vuelta al paraguas; de ésos que primero te aspiran y luego te soplan, como si quisieran comprobar que todas tus vértebras funcionan.
¿Quieres que sea viento?
Te habría creído equivocada si me culparas por viento. Te habría creído desubicada, por pensar que yo corría a tu alrededor, sobre tu cabeza, con la intención de hacerte bailar, de hacerte crujir. Te habría creído equivocada por sobrevalorarme. Sólo equivocada.
Habría sido mejor que creerte imbécil. Un río. Una mierda. Si ni siquiera me daba cuenta de que estaba debajo mordiéndote las uñas. Si yo estaba tan contento donde estaba, que era mi sitio, que no sé cuál era, pero era ése y era mío, y tú arriba. Sonriendo desde arriba, haciéndome cosquillas con ese pelo suave de niña; cosquillas en las cejas, cosquillas en las cejas y la sombra de tu mentón.
Imbécil porque me siento idiota. Como si hubiera podido medir el cariño que te daba y darte un poco menos. Imbécil porque abandonar a alguien debería ser dejarlo cabizbajo, negando suavemente con unas lágrimas expropiadas de su hogar, que son las mejillas. Imbécil porque me dejas mirando al cielo, sorprendido, gritando ¡¿qué coño dice de un árbol?!, en lugar de estar susurrando penas y congojas, planeando con un dedo en mi rodilla futuros encuentros en los que recuperarte.
Así que nada, ya han venido con la máquina. Y con esas cinchas tan fuertes te han sacado sin apenas esfuerzo, como si tus raíces de chopo no le tuvieran ningún apego al suelo. Y del cepellón de siete años caían fotos de vacaciones y aquella Ganesha de plata que te regalé. Y me ha dado la impresión de que tus pies se sacudían la tierra como molestos, como aliviados; como la gente en la playa quitándose la arena antes de ponerse las chancletas para ir a casa y no manchar con los recuerdos.
El agujero es grande. Sorprende cuánto soporte necesitan a veces las cosas. Primero se ha llenado de agua. Una especie de repaso de la memoria en el vacío que has dejado, supongo. Han salido unos bichos de ésos con muchas patas y han desaparecido en el hueco de la primera vez que te vi.
Luego el agujero se llenará de ortigas, lo sé. Un montón de ortigas de sombra indescifrable. Y con el tiempo tal vez salga un saúco de olor asqueroso, cobijo de ratas y de ésos pájaros ruidosos de pico naranja.
Y al final tal vez crezca una higuera de mierda.
viernes, 17 de enero de 2014
Malvivir y pis de gato
Malvivir y pis de gato
La idea del suicidio
es un enorme gato suave.
Se deja acariciar,
te murmulla un placer
grave y definitivo.
Luego se va
y te deja con la mano
en el aire,
vacía y pensativa.
Y vuelve otro día
el suicidio felino
y acomoda su lomo
bajo tu mano -que ya es su mano-
y se la pone en el lomo
cuando quiere,
porque eres suyo.
Eres el suicida intermitente
de un gato que viene y va.
Malvivir
es la ausencia del gato
y el olor de su pis
en tus pantalones.
martes, 3 de diciembre de 2013
Microrrelatos traducidos
Microrrelatos traducidos
Por medio de Félix Terrones me llegó recientemente la invitación para ver traducidos al francés algunos de mis textos.
El equipo de LECTURES D'AILLEURS y TRADABORDO ha publicado ya el resultado, que podéis leer AQUÍ.
Los micros han sido traducidos por Juliette Boudesseul y Jordane Coutin, del equipo de traductores que dirige Caroline Lepage, de la universidad de Poitiers.
Muchas gracias a todos, y en especial a Félix, por acercarnos.
viernes, 4 de octubre de 2013
Charles Bukowski, Tom Waits
Charles Bukowski, Tom Waits
Nirvana, by Charles Bukowski
not much chance,
completely cut loose from
purpose,
he was a young man
riding a bus
through North Carolina
on the way to somewhere
and it began to snow
and the bus stopped
at a little cafe
in the hills
and the passengers
entered.
he sat at the counter
with the others,
he ordered and the
food arrived.
the meal was
particularly
good
and the
coffee.
the waitress was
unlike the women
he had
known.
she was unaffected,
there was a natural
humor which came
from her.
the fry cook said
crazy things.
the dishwasher.
in back,
laughed, a good
clean
pleasant
laugh.
the young man watched
the snow through the
windows.
he wanted to stay
in that cafe
forever.
the curious feeling
swam through him
that everything
was
beautiful
there,
that it would always
stay beautiful
there.
then the bus driver
told the passengers
that it was time
to board.
the young man
thought, I'll just sit
here, I'll just stay
here.
but then
he rose and followed
the others into the
bus.
he found his seat
and looked at the cafe
through the bus
window.
then the bus moved
off, down a curve,
downward, out of
the hills.
the young man
looked straight
forward.
he heard the other
passengers
speaking
of other things,
or they were
reading
or
attempting to
sleep.
they had not
noticed
the
magic.
the young man
put his head to
one side,
closed his
eyes,
pretended to
sleep.
there was nothing
else to do-
just to listen to the
sound of the
engine,
the sound of the
tires
in the
snow.
Missing my son, by Tom Waits
I was in a line at a supermarket the other day, and um, y'know, I had all my things on the little conveyor belt there. And uh, there's a gal in front of me that is uh, well, she's staring at me and I'm getting a little nervous and uh, she continues to stare at me. And I, uh, I keep looking the other way.
And then finally she comes over closer to me and she says, "I apologize for staring, that must have been annoying. I... You look so much like my son who died. I just can't take my eyes off you." And she proceeds to go into her purse and she pulls out a photograph of her son who died, and uh...
He looks absolutely nothing like me. In fact he's... Chinese. Uh, anyway, we chatted a little bit. And uh, she says, "I'm sorry, I have to ask you. Would you mind, as I leave the supermarket here, would you mind saying 'Goodbye mom' to me? I know it's a strange request but I haven't heard my son say 'Goodbye mom' to me in so long. It would mean so much to me to hear it. And uh, if you don't mind, I..."
And I said, "Well, you know... okay. Yeah sure. Uh, I can say that." And so, she, uh, gets her groceries all checked out. And uh, as she's going out the door, she waves at me and she hollers across the store, "Goodbye son!" And I look up and I wave and I say, "Goodbye mom!" And then she goes, and uh...
So I get my few things there on the conveyor belt and the checker checks out my things. And uh, and he gives me the total and he says, "That'll be four hundred and seventy nine dollars". Um, and I said, "Well, how is that possible?! I've only got a little tuna fish, and uh, some skimmed milk, and uh, mustard, and a loaf of bread."
He goes, "Well, you're also paying for the groceries for your mother. She uh, told me you'd take care of the bill for her." And I said, "Well, wait a minute! That's not my mother!" And he says, "Well, I distinctly heard her say as she left the store 'Bye son!' and you said 'Bye mom!' and so what are you trying to say here?" I said, "Well, Jesus!"
And I looked out into the parking lot and she was just getting into her car. And I ran out there. And she was just closing the door, and she had a little bit of her leg sticking out of the door as she was pulling away. And I grabbed her leg and I started *pulling* it!
Just the way...
I'm pulling yours.
jueves, 26 de septiembre de 2013
Algunos animales
Algunos animales
Hoy, en La Nave de los locos, un par de micros inéditos.
Mil gracias a Fernando Valls por la publicación.
viernes, 26 de julio de 2013
Una crónica existencial
Hoy, en La nave de los locos, Fernando Valls publica mi crónica existencial. Una especie de revisión del poso vacacional.
Aquí el enlace
lunes, 20 de mayo de 2013
de antología
de antología
El sábado se presentó en Madrid la última antología de microrrelatos.
Esta vez, de mano de la editorial Talentura, los antólogos han sido Rosana Alonso y Manu Espada, que han reunido a 69 autores y 138 microrrelatos.