viernes, 29 de junio de 2012

ReC

No tengo ni idea de qué hay que decir en una entrada así.
Ayer me dieron el premio anual de ReC. Conocí a un grupo de gente estupenda, y con ellos compartí una mañana moderadamente angustiosa, unas cañas después de la tensión; confidencias, temores y alegrías.
Estoy muy contento, a pesar de que ya no vaya a participar más en ReC, porque gracias al certamen he conocido a un montón de gente maravillosa, algunos de los cuales se han convertido ya en buenos amigos, y otros todavía no. Me alegro mucho de haber formado parte de un concurso que ha logrado extender el fomento de la escritura, la presencia del microrrelato. Todo ello gracias al equipo hiperactivo de la Escuela de Escritores y de Cadena SER; y gracias, por supuesto, a los cientos de participantes de cada semana.

Montse Aguilera, Javier Sagarna, Ricardo Hierro, Luis González, Joaquín Valls, Carles Francino, Germán Solís, Ignacio Rubio, Alberto Corujo, yo, Mar Horno, Luis Fernández de los Muros, Joana Bonet, Fernando Martínez.



En la azotea de la SER, con un amigo

jueves, 21 de junio de 2012

Límites


Una noche de insomnio, Wurlington tomó un lápiz y se subió a la mesa. Dibujó durante horas sus pesadillas más espantosas entre las sombras del gotelé. Y luego durmió tranquilo, saboreando la idea de que lo aterrador es la ausencia de contorno.

miércoles, 6 de junio de 2012

Los años de lluvia

Éste es uno de mis «por fin» favoritos, junto con la reciente publicación de Rosana y el que viene de Agus, el libro de Jesus es uno de los que me ha hecho estar pendiente de las webs de las editoriales. Descanso ya, y me siento a leer.
Mientras, esta noche en Barcelona, un grupo de afortunados asistirán a la presentación.

jueves, 31 de mayo de 2012

Ojalá

Hay muchos factores que pueden hacer que un texto esté bien leído. Da igual. Ojalá todos los textos se leyeran así. Ojalá. Mil gracias, Maika.

A partir del 4:24


Ese maravilloso viaje que le habían prometido sus padres con la mirada fija en el suelo y la sonrisa de comer limón, Corfú; la garantía de unas gafas de sol enormes, diecisiete tarjetas que venían con las flores, una copia de la esquela, una foto en la cuna, el certificado, un suplemento semanal, instrucciones de una crema para el pecho, la ecografía y la amniocentesis; prospectos de yodo, prospectos de hierro, la factura de la clínica y la del hotel. Habitación individual. Todo eso sobre la mesa, en ese orden. Y la ventana. Y al otro lado de la ventana, nada de nada.

jueves, 24 de mayo de 2012

Relatos en Cadena, votación de Mayo


Ya está disponible el formulario de votación para los micros seleccionados este mes.
Xavier Blanco se une al grupo en el que esperábamos Natalia Viana, Carmen Quinteiro y yo.

martes, 15 de mayo de 2012

Farolas en La Taberna del Callao


Javier Merchante ha tenido el enorme detalle de incluirme en su colección de audiorrelatos. Una experiencia, nueva para mí, en la que el meollo del asunto ya no está en la elección de las palabras del texto, sino en la dramatización por parte de los actores, en la música, en los efectos.


Podéis escucharlo en La Taberna del Callao

Allí también encontraréis los audios de otros microrrelatistas, como Eva Díaz Riobello, Miguel Montañés, Luisa Hurtado, Pedro, Lola Sanabria, Rocío Romero...

jueves, 10 de mayo de 2012

Montón


Ese maravilloso viaje que le habían prometido sus padres con la mirada fija en el suelo y la sonrisa de comer limón, Corfú; la garantía de unas gafas de sol enormes, diecisiete tarjetas que venían con las flores, una copia de la esquela, una foto en la cuna, el certificado, un suplemento semanal, instrucciones de una crema para el pecho, la ecografía y la amniocentesis; prospectos de yodo, prospectos de hierro, la factura de la clínica y la del hotel. Habitación individual. Todo eso sobre la mesa, en ese orden. Y la ventana. Y al otro lado de la ventana, nada de nada.



Micro clasificado hoy en ReC

jueves, 3 de mayo de 2012

Stock



Se entrenaban para estar muertos; un, dos, tres, ictus; hop, hop, tiro en la sien. Al sonar el silbato se levantaban y trabajaban en grupo para escenificar una guerra civil, o una buena epidemia; lo que dijera el míster. Luego, las hordas nonatas, prorrogadas, volvían a sus nidos, a esperar la llamada a filas, conminadas a una vida rápida antes de que acabara el mundo, para ir vaciando ese enorme almacén de todas las almas pendientes

martes, 24 de abril de 2012

Allí

En un pueblo que se llamaba Visavis había dos casas enfrentadas. Dos puertas, doce ventanas, cientos de agujeros en las fachadas. Y una fuente en la calle. Mugía una vaca con hambre detrás de cada casa. También había dos teléfonos sonando para ver qué tal está el abuelo.